Mientras Bilbo lidia con el dragón, Ian McKellen protagoniza un spin-off oscuro dentro de la película. Gandalf viaja a las tumbas de los Nueve Nazgûl (descubriendo que están vacías) y finalmente se infiltra en Dol Guldur, la fortaleza del Nigromante.
Aunque breve, la visita a la casa de Beorn (un cambiapieles interpretado por Mikael Persbrandt) sirve como respiro cómico y presentación de un personaje fascinante. Sin embargo, los puristas notaron que su papel fue drásticamente reducido.
Bilbo ran—not for treasure, not for Thorin, not even for the dwarves—but because in that moment, he understood the true desolation. El Hobbit 2- La desolacion de Smaug
Los seguidores del profesor Tolkien suelen dividirse respecto a esta película. Cambios mayores incluyen:
Smaug no es solo un dragón; es el espejo de la codicia de Thorin. El verdadero "desolación" del título no es la tierra quemada, sino el vacío que deja la obsesión por el oro. Y en ese sentido, la película de Peter Jackson logra algo extraordinario: hacer que temamos por el héroe no por el monstruo exterior, sino por el monstruo que lleva dentro. Mientras Bilbo lidia con el dragón, Ian McKellen
El regreso de (Orlando Bloom) fue un guiño festivo para los fans. Aunque su presencia en la historia de El Hobbit es cronológicamente plausible (y justificable dado que vive en el Bosque Negro), su papel aquí es mucho más letal y serio que en El Señor de los Anillos . Sus escenas de acción, especialmente la persecución en el río, son visualmente espectaculares y demuestran la destreza de los elfos en combate.
Uno de los diálogos más memorables ocurre cuando Thorin anuncia que quiere matar al dragón. Bilbo, en un momento de lucidez, pregunta: "Se supone que debíamos encontrar un diamante, no matar un dragón... ¿Qué hemos hecho?" . Esta línea resume el tono de la película: la ambición enana está yendo demasiado lejos. Sin embargo, los puristas notaron que su papel
Capturados por los Elfos del Bosque Negro, los enanos son encarcelados en las cavernas de Thranduil. Lee Pace entrega una actuación magistral como el rey elfo: arrogante, cruelmente bello y traumatizado por la guerra pasada. Su negativa a ayudar a los enanos marca el tono político de la película.