Cuando Peter Jackson decidió convertir la última parte de la novela El Hobbit en una trilogía cinematográfica, sabía que el clímax tenía que ser monumental. (estrenada en 2014) cumple con creces esa promesa. Más que una simple película, es un cataclismo de dos horas y media donde la codicia, el honor y la supervivencia chocan en las puertas de la Montaña Solitaria.
Thorin muere en brazos de Bilbo. Se reconcilian. El rey enano pide perdón y su último aliento es para recordarle al hobbit que debe regresar a su casa. Es una escena que provoca lágrimas incluso en los espectadores más duros. El Hobbit- La batalla de los cinco ejercitos
El contrapunto perfecto es Bilbo Bolsón (Martin Freeman). Una vez más, Freeman demuestra ser el corazón de la saga. Su Bilbo es leal, práctico y profundamente humano (o "hobbit"). La decisión de Bilbo de traicionar a Thorin para salvar la vida de sus amigos es el clímax emocional de la película, mostrando que la verdadera valentía no reside en el acero, sino en hacer lo correcto incluso cuando duele. Cuando Peter Jackson decidió convertir la última parte
Su redención llega cuando Bilbo, utilizando el Anillo Único, lo enfrenta con la verdad. "¿No ves que no hay nada aquí para ti, más que muerte y dolor?", le dice el hobbit. En el clímax, Thorin recupera la cordura y lidera la carga desesperada contra Azog en el hielo del Río Corriente. Su sacrificio final es uno de los momentos más emotivos de la franquicia. Thorin muere en brazos de Bilbo